Hoy es 1 de septiembre. Tantos días hablando del final de… que considero que este es un buen momento para reflexionar sobre el “inicio de…”.
Para mí, que soy estudiante, este es el “comienzo del año….” Y como si del 1 de enero se tratara, tengo nuevos propósitos y deseos. 
Todos los años hago lo mismo. Al principio se me olvidaba lo que me había propuesto, así que luego lo apuntaba, pero tampoco era muy práctico, porque se me olvidaba mirar lo apuntado.
Ahora ya no me hace falta, me acuerdo de mis propósitos porque básicamente son siempre los mismos:
- Llevar los deberes al día, para no estudiar al final en vísperas de los exámenes.
- Llevar los trabajos al día, para no pasarme agobiada lo fines de semana y noches haciéndolos.
- Acostarme pronto para dormir bien y estar descansada, despierta y con buen cutis y poder madrugar y no llegar tarde y con la lengua fuera al instituto.
- No bajar la guardia y continuar todo el año con la “operación bikini”, que luego se acumula y no hay quién recupere.
- Hacer limpieza de cajones y retirar todo lo de cuando era pequeña, libros incluidos.
- Hacer deporte los fines de semana.
- Enamorarme de una vez, y que no sea de un actor de cine, que sea de verdad.
Me doy cuenta que toda la lista está relacionada con los hábitos y rutinas, con la fuerza de voluntad y la obligación antes que la devoción.
En fin. Me propongo proponerme de nuevo lo de empezar el curso con buen pie y sin arrastrar y espero este año sí, conseguirlo, porque habrá cosas que no sean muy importantes, pero decidir hacer algo y luego no cumplirlo me deja un sabor a derrota que no me gusta.
No sé si me entendéis ¡¡¡o si me explico!!!.
Os dejo este vídeo, que habla del otro año nuevo, pero los propósitos son los mismos.


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